José Cademartori
Radio Nuevo Mundo, El Siglo, 6 de Julio de 1999
Están acumulándose numerosos hechos que demuestran cómo Chile se está desintegrándose y pasando a ser una colonia de las transnacionales. La Federación Nacional de Productores de Leche ha denunciado la quiebra de más de 2.000 pequeños y medianos productores a causa de las importaciones de leche de Estados Unidos y Europa a precios artificialmente rebajados por subsidios de esos gobiernos. Reclaman, con razón que las grandes plantas en poder de Nestlé, Parmalat y otras transnacionales, les pagan cada vez menos, a pesar de que se esfuerzan y producen más. Similares quejas están planteando los productores de calzado, que ya han perdido la mitad del mercado nacional. Por su parte los fabricantes de acero y los de textiles exigen también medidas frente a una competencia desleal de las transnacionales, de la que el gobierno se hace cómplice. Agreguemos a lo anterior, la denuncia de los pequeños y medianos mineros contra el gobierno. Lo acusan de exigirles 80 dólares por tonelada por fundir su mineral, mientras a las compañías transnacionales la ENAMI les cobra sólo 50 dólares. En carta pública dirigida a Frei, los mineros, con el respaldo de todos los sectores de la Tercera Región le dicen " El pueblo chileno, se siente con derecho a que sus mineros sean tratados, a lo menos, como lo son los extranjeros ". Y agregan " Atacama no comparte la política de la ENAMI de entregar sus pertenencias mineras a grandes consorcios extranjeros ".
Suma y sigue : La Asociación de Radiodifusores de Chile se manifiesta alarmada por la desaparición de varias radioemisoras nacionales a manos de cadenas extranjeras o de sectas internacionales. Solicitaron formalmente al gobierno que pusiera un tope de un 10% al capital extranjero que puede invertirse en radiocomunicaciones. La representante del gobierno les contestó que por ningún motivo, pues iba en contra de la política del gobierno. No ofreció tampoco ninguna solución a los propietarios que temen con razón la voraz penetración de poderosos capitales extranjeros que ya controlan tres de las cinco emisoras de televisión..
Que los chilenos están perdiendo espacio en nuestro país lo demuestra la venta precipitada de cuantiosos patrimonios a consorcios externos, encandilados por ganancias para hoy, que pueden ser hambre para mañana. Aprovechando la indiferencia gubernativa, en los últimos meses presenciamos una ofensiva de grupos financieros ajenos al país que se han apoderado de la mayor parte de nuestra industria energética, de buena parte de los activos bancarios y de la AFP más grande del país. La EMOS ha sido entregada a capitales franceses y españoles ; y, aprovechando la privatización impulsada por Frei, las navieras internacionales se aprestan a desplazar a los chilenos del control de los puertos. ¿ Hasta donde vamos a llegar ? Hasta que comprendamos que todo Chile está siendo convertido en colonia transnacional y que con ello perdemos todo, fuentes de empleo, empresas pequeñas y medianas, riquezas naturales, y hasta la capacidad de gobernarnos por nosotros mismos.