LECCIONES DE LA GUERRA DE LA OTAN

José Cademartori

Radio Nuevo Mundo, El Siglo, 11 Mayo 1999

Los bombardeos de aviones norteamericanos y europeos sobre Yugoeslavia están llamados a provocar enormes consecuencias políticas en el ámbito mundial. Un grupo de estados que durante cincuenta años habían declarado su sujeción a las normas del derecho internacional, establecidas en la Carta de las Naciones Unidas, ahora han declarado solemnemente que usarán la fuerza militar contra cualquier país, cuando así lo estimen conveniente. Es la vuelta a la ley de la selva, el desprecio a la independencia de los estados, el cuestionamiento de todos los tratados, el atropello al derecho a la vida, a la paz de los pueblos. Es tan brutal e increíble el paso que ha dado la camarilla Clinton-Blair y sus acólitos socialdemócratas que gran parte de la humanidad aún no sale de su estupor. Engañadas por la televisión grandes masas ciudadanas, especialmente en Europa Occidental y Estados Unidos, parecen aprobar, según las encuestas, las acciones genocidas de sus gobernantes. La destrucción sistemática de un país que tardará años en recuperarse, los centenares de miles de refugiados que huyen de las bombas y de los tanques, los miles de muertos y heridos civiles, los efectos negativos sobre los Balcanes y el Medio Oriente que amenaza exacerbar la disputas étnicas, el racismo y los conflictos armados, son los primeros resultados.

La frivolidad y el aventurerismo de Clinton, los sueños de grandeza anglosajona de Blair y el seguidismo ramplón de Schroeder los ha llevado a cometer los más sorprendentes errores militares que son el hazmerreir y la indignación de mucha gente. Los intelectuales denuncian las mascaradas de la "guerra humanitaria" , "los daños colaterales", y otros burdos argumentos. La burguesía mundial está dividida. Un sector más sensato se da cuenta de las graves consecuencias que puede traer la agresión a Yugoeslavia. Desprestigio total de la OTAN, regreso a la guerra fría, restablecimiento del poder militar ruso, eventuales victorias comunistas en varios países, antinorteamericanismo en China, e India, paralización de la globalización transnacional, antioccidentalismo en el mundo árabe.

En Chile, ni Lavín, Lagos o Zaldívar, ni tampoco el locuaz canciller han dicho una palabra condenatoria, ni siquiera de advertencia de lo que está sucediendo. En cambio llama la atención la exposición del Jefe de la Armada, quien ha intentado un análisis serio de lo que está ocurriendo. El almirante Arancibia advirtió acerca de los peligros que representa un mundo liderado por una sola superpotencia y los métodos coercitivos y militares que están usando los rectores del "nuevo orden" para imponer sus intereses. Mencionó el aumento de la brecha entre los países ricos y pobres y la lucha por los mercados, entre otros factores de conflicto. Sostuvo que nuestros países y los del Tercer Mundo tendrán que acrecentar su poder nacional, en lo político, económico, cultural y militar para disuadir la agresión de las potencias dominantes. Planteó que los países latinoamericanos debían aproximarse a un frente político común y buscar nuevas alianzas internacionales. Ideas clarividentes que debieran complementarse con una justa apreciación sobre otros temas como los derechos humanos y la democracia.

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